En el contexto escolar, este tipo de comentarios genera miedo, inseguridad y afecta directamente la convivencia entre todos los miembros de la comunidad educativa. Lo que para algunos puede parecer una “broma”, puede tener consecuencias emocionales importantes y activar protocolos que requieren ser abordados con seriedad.
Construyamos espacios seguros desde el respeto, la empatía y el uso responsable de nuestras palabras.
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