La intervención metodológica consistió en el diseño y construcción de un «cuadro drama» tridimensional. A través de esta metodología, los estudiantes transitaron desde la lectura analítica de los textos poéticos hacia la materialización de sus imágenes mentales en cuatro escenas visuales consecutivas.
El proceso pedagógico no se limitó a la técnica solamente, sino que exigió un ejercicio de expresión oral y argumentación, donde cada alumno debió estructurar y relatar la narrativa visual de las escenas representadas. Identificar y codificar las emociones implícitas en los versos y reflexionar críticamente sobre el mensaje central y la intención comunicativa de la autora.
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